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El abuso emocional no siempre se ve

Portada del artículo.

Cuando escuché a Reese Witherspoon hablar sobre una relación en la que sufrió abuso emocional, pensé en lo poco que sabemos de lo que vive una persona, aunque sintamos que la conocemos.

Vemos una mujer hermosa, exitosa, independiente. Una mujer que transmite seguridad. Y podemos asumir que alguien como ella sabría identificar el abuso y salir de esa situación.

Pero su historia nos recuerda que nadie está exento.

En una entrevista con el pódcast The Interview, reseñada por la revista People, Reese expresó: “I had to rewire my brain”. Traducido al español: «Tuve que reconfigurar mi mente». Explicó que había llegado a creer las cosas hirientes que le decían y que le tomó tiempo reconocer lo que estaba viviendo y reconstruir su confianza.

Eso me parece particularmente importante. A veces hablamos del abuso como si siempre fuera evidente para quien lo vive. Como si la preparación, la independencia económica o el éxito fueran suficientes para protegernos.

Una mujer puede manejar una empresa, criar a sus hijos, resolver problemas y cumplir con todas sus responsabilidades, mientras en su relación empieza a dudar de sí misma.

Aprender a llamar las cosas por su nombre

Necesitamos seguir educando sobre el abuso emocional porque todavía hay conductas que justificamos demasiado rápido.

"Es que tiene un carácter fuerte."

"Es celoso porque te quiere."

"Así se hablan ellos."

Y entre explicaciones podemos perder de vista lo que está ocurriendo: humillación, control, intimidación o manipulación.

La National Domestic Violence Hotline identifica, entre otras, estas señales de abuso emocional:

  • Descalificarte, insultarte o humillarte.
  • Controlar tu tiempo, tus salidas o con quién te relacionas.
  • Negar hechos o tergiversar conversaciones hasta hacerte dudar de lo que recuerdas.
  • Hacerte sentir culpable por compartir con amistades o familiares.
  • Responsabilizarte por sus propias conductas abusivas.
  • Retirar deliberadamente el afecto o la atención para castigarte y conseguir que cedas.
  • Amenazarte o intimidarte para controlar tus decisiones.

Esta lista no es exhaustiva. Son algunos patrones que se repiten. Tampoco tienen que aparecer todos para que lo que estás viviendo merezca atención.

Todas las relaciones tienen desacuerdos. Pero poder expresar una diferencia, decir que no y tomar decisiones sin miedo son cosas que debemos poder esperar de una relación.

Reconocerlo también es un proceso

Cuando alguien cuenta que vivió abuso, es fácil preguntar por qué se quedó o cómo no se dio cuenta antes. Sería mucho más útil escuchar qué necesita y cómo podemos apoyarla.

Haber permanecido en una relación abusiva no hace a una mujer menos inteligente ni menos capaz. Y reconocer lo que pasó puede tomar tiempo.

Por eso valoro que mujeres como Reese compartan estas experiencias. Nos ayudan a entender que lo que una persona proyecta y lo que está viviendo pueden ser muy distintos.

Si te reconoces en algo de esto, puedes empezar por hablar con alguien de confianza o buscar apoyo especializado. No necesitas tener todas las respuestas para pedir ayuda.

Seguir hablando del abuso emocional importa. Para identificarlo, para dejar de normalizarlo y para acompañarnos mejor.

Porque aunque no deje una marca visible, el daño existe. Y merecemos relaciones en las que podamos sentirnos respetadas, seguras y libres de ser quienes somos.

El abuso emocional no siempre se ve · SELF Alliance